Mujeres y Memorias

Imprimir

Cómo hacemos memoria las mujeres? Qué es lo que se teje cuando nos juntamos a hacer memoria y por qué resulta importante después de la guerra? Conozca una experiencia en el Caquetá:Razones de la memoria 

memoria1

 

 

Escuela de Mujeres Hijas del Achiote

Imprimir

EL LIO DE SER MUJER EN CAQUETÁ.

mujeresymiedo

Caquetá es un departamento al sur del país y puerta de entrada a la Amazonía colombiana. Aquí las mujeres rurales, han construido sus vidas, sobreviviendo a los embates del conflicto armado, a la violencia basada en género y a otros tantos males que el patriarcado impone.

Ahora, que se habla de paz en cada esquina de ciudades y veredas, las mujeres siguen firmes en defender sus derechos y en aportar a la construcción de la paz territorial desde las acciones locales. Se empeñan en visibilizar que ellas, siempre han sido gestoras de paz, incluso, cuando el conflicto armado era el pan de cada día.

Merceditas, estuvo atrapada tres décadas de la vida, entre la barbería del conflicto armado y la violencia materna. Aún no sabe que fue peor, lo cierto, es que ahora trata de sanarse y perdonar. Vive en Paloquemao, un barrio de Florencia, donde habitan cerca de tres mil familias, que, como ella, llegaron huyendo a una guerra que se negaron a participar.

 El miedo al espejo.

 Como una letanía, su madre le repitió tantas veces que era fea, que terminó creyendo que era cierto. “Durante 32 años, le temí al espejo. No me acercaba nunca a él porque sentía miedo”, menciona con profunda tristeza. “Ahora sé que mis ojos son castaños” termina diciendo. Cambió sus botas pantaneras con las que trilló el campo, por tacones coloridos, usa labial y se pinta las uñas y el pelo como le da la gana.

 Merceditas García tiene 37años y desde que empezó a verse en el espejo de otras mujeres, comprendió que, pese al dolor, se debe nacer de nuevo. Hizo parte del proyecto Gestamos paz, implementado por Corpomanigua, ONG local, que, desde hace una década, acompaña procesos para la construcción de paz duradera, el cuidado de la vida digna y del medio ambiente con enfoque de género y derechos. El proyecto fue posible gracias al apoyo del programa de derechos humanos de USAID. 

Las brechas invisibles para la defensa de sus derechos.

 Los zapatos de tacones los lleva en una bolsa plástica. En sus pies, unas sandalias viejas que resisten las largas caminatas hasta el centro de la ciudad, donde cada martes, cumple su nuevo rol como coordinadora del Grupo para la Articulación de acciones  hacia la participación de las Mujeres en la construcción de paz en Caquetá, espacio donde cerca de quince organizaciones locales, una universidad, representantes de la alcaldía de Florencia y de la Gobernación y cooperantes internacionales,  se encuentran para debatir y apoyar los procesos en defensa de los derechos de las mujeres. “Antes de entrar a la reunión, me quito las sandalias polvorientas y en un par de segundos me retoco el maquillaje y me pongo mis tacones dorados”, sonríe mientras lo dice. “Nadie se imagina como es la lucha de nosotros las mujeres pobres para poder participar en los espacios en defensa de nuestros derechos”.

 La falta de oportunidades para el trabajo digno, la discriminación, las escasas posibilidades de acceso a la educación de calidad para las mujeres adultas campesinas y mujeres de barrios populares, una sociedad machista y los altos índices de la violencia sexual y de género, entre otras, se constituyen en las principales barreras para el goce efectivo de los derechos de las mujeres en Caquetá.

 Pese a este escenario hostil, las mujeres les queda fuerza para seguir luchando, para seguir resistiendo, ahora con más argumentos, más empoderadas. En el proyecto participaron 209 mujeres, 85 de ellas, permanecieron en todo el ciclo de formación. Merceditas, hizo parte de la Iniciativa de Mujeres Huellas de Paz y junto a quince mujeres más, compartieron en la Escuela política Hijas del Achiote, la cual vinculó a delegadas de los Círculos de Mujeres de los Municipios de Florencia, San Vicente del Caguán, Inspección de Santuario del Municipio de La Montañita y Cartagena del Chairá.

 “En el proyecto aprendí sobre los derechos humanos de las mujeres, aprendí a dirigirme en público, a comprender que la paz es un derecho y que debemos participar en los nuevos escenarios. Ya ejercemos liderazgos en el barrio. Ahora entendemos que somos importantes y que nuestra lucha ya tiene frutos como los alcanzados en la construcción de la política pública de y para las mujeres del Caquetá, la cual participamos incluyendo nuestras propias agendas construidas en el proceso el año anterior. También luchamos por la vivienda digna, por una vida libre de violencias y queremos seguir levantando la voz para que nos tengan en cuenta”, con orgullo menciona Merceditas.

 Y, es que Merceditas, estuvo participando en los nueves meses que duró el proyecto Gestamos Paz, tiempo suficiente para lograr llegar a la presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio. “Aquí estoy replicando lo que aprendí en el proyecto, estoy vinculando a las mujeres para que me ayuden a liderar los procesos de mejoramiento del barrio.. imagínese señor, que las mujeres se sienten felices que una mujer las represente. En estos seis meses como presidenta, he logrado conseguir fondos para arreglar la caseta comunal y mejorar dos calles abandonadas”. Sonriente menciona Merceditas.

 En general las mujeres egresadas de la escuela, lograron mayor comprensión sobre género, patriarcado, derechos de las mujeres y reconocen que posicionar nuevos referentes de género es una tarea a largo plazo, sobre todo por vivir en una sociedad vertical y machista. Asimismo, quedaron con capacidad para seguir dinamizando los grupos de mujeres a los que pertenecen y exigiendo la implementación de la política pública de y para las mujeres del Caquetá, en la cual lograron incidir durante el año 2017.

 El proyecto también realizó procesos de formación con 80 jóvenes de las diferentes zonas de intervención, los cuales aprendieron sobre derechos de los jóvenes, construcción de paz, género, participación y democracia.

  La Memoria y el olvido.

 Las víctimas, se esfuerzan por olvidar las cicatrices que el conflicto tatuó en sus vidas; sin embargo, desde el proyecto Gestamos paz, se realizaron ejercicios de memoria, no para escarbar el dolor y dejarlo abierto, sino para tener conocimiento de sí mismos, de su historia y sus representaciones; y entender que la historia sigue su rumbo.

 Merceditas y sus compañeras del proceso, construyeron algunos objetos que permitieron recordar las historias vividas, todas cruzadas por los dolores que sembró el conflicto armado. Vestidos costurados a mano, colchas de retazos con mensajes de paz y canastas, entre otros objetos, hicieron parte de la exposición pública “Gestamos Memorias”, la cual estuvo abierta del 19 al 23 de febrero del 2018 en Florencia, Caquetá.

 Merceditas, le gusta la música de Marco Antonio Solís, porque le recuerda un amor, prepara sancocho de gallina cada que puede, vive en una casa de madera y piso de tierra que poco a poco ha ido levantado con su propio esfuerzo y el de sus dos hijas adolescentes. La acompaña un perro, un gato y sesenta gallinas de campo, que le suministran los huevos para el desayuno. Se acaba de graduar de bachiller y proyecto estudiar administración pública porque según ella, quiere llegar al Concejo Municipal para representar los intereses de las mujeres de Florencia.

 

CRONICA, PROYECTO GESTAMOS PAZ.

 

Este documento fue posible gracias al apoyo del pueblo americano y el gobierno de Estados Unidos, a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). Los contenidos de éste son responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de USAID ni del gobierno de los Estados Unidos

 

 

 

 

 

 

 

 

Esquivar la muerte

Imprimir

Esquivar la muerte, el arte para la Sobrevivencia. Narrativas que humaniza la vida cotidiana en medio del conflicto armado.

una crónica de Raúl Sotelo Díaz veala aquí:Esquivar la Muerte

Estampar paz, un ahnelo de los y las jóvenes en Caquetá

Imprimir

      jovenes

       En el marco de la Escuela de "Jóvenes Ciudadanía y Paz" del proyecto Gestamos Paz,

       compartimos esta historia:Estampar Paz, un ahnelo de los y las Jóvenes

 

 

A Consuelo le mataron a esperanza, pero no enterrerán sus ganas de vivir

Imprimir

A mi hija le gustaba el estudio, era alegre, muy cariñosa, tenía el cabello rubio y crespo; ojos verdes, piel blanca, no era muy alta  pero, pero era bien parada mi monita” tal vez la belleza fue su mala suerte. Después que le celebré los quince años, se matriculó para estudiar en Cartagena del Chairá. Yo la apoyaba, era la mayor de mis tres hijos,  tenía que esforzarme mucho para que ella pudiera viajar cada ocho días a estudiar. A mí no me importaba trabajar en las noches. Con ella preparábamos los tamales, empanadas, lo que fuera para reunirle el dinero de los pasajes y la comida. Mi marido me había dejado sola y a mí me tocaba muy verraco para mantener los chinos.